El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es la afección endocrina más común. Afecta entre el 8 % y el 13 % de las mujeres en edad reproductiva, y los signos y síntomas suelen aparecer en la adolescencia. La presentación clínica es heterogénea e incluye características reproductivas, metabólicas y psicológicas.
El SOP se asocia con un mayor riesgo de complicaciones metabólicas desde una edad temprana. Estas comorbilidades incluyen los factores de riesgo tradicionales de enfermedades cardiovasculares (ECV), como obesidad, intolerancia a la glucosa, diabetes mellitus (DM) tipo 2, dislipidemia e hipertensión. La prevalencia de la obesidad en mujeres con SOP también es mayor, con una tasa de obesidad que oscila entre el 50 % y el 80 %, dependiendo del origen étnico.
A pesar de su prevalencia en mujeres en edad reproductiva, el diagnóstico y el tratamiento del SOP siguen siendo un reto. Una vez diagnosticado, la evaluación y el tratamiento deben abordar sus características reproductivas, metabólicas, cardiovasculares, dermatológicas y psicológicas. Se recomienda un plan de salud para toda la vida que se centre en un estilo de vida saludable, la prevención del exceso de peso, el control de la fertilidad y los factores de riesgo previos a la concepción, y la prevención y el tratamiento de las diversas características clínicas.
Las directrices internacionales más recientes recomiendan que el SOP se diagnostique en adultos basándose en la presencia de al menos dos de los siguientes criterios: disfunción ovulatoria, hiperandrogenismo clínico/bioquímico y ovarios poliquísticos en la ecografía o un nivel elevado de hormona antimülleriana (AMH), con la exclusión de otras etiologías. Cuando hay ciclos menstruales irregulares e hiperandrogenismo, el diagnóstico se simplifica y no se requiere ecografía ni aumento de la AMH. En adolescentes, tanto el hiperandrogenismo como la disfunción ovulatoria son obligatorios, y la morfología ovárica no se incluye debido a su escasa especificidad.
El hiperandrogenismo se ha evaluado utilizando signos clínicos como el crecimiento excesivo de vello, pero el análisis de esteroides (por ejemplo, testosterona, testosterona libre, androstenediona, DHEA-S) ahora también se considera importante en el diagnóstico del SOP, ya que puede proporcionar información detallada sobre la base bioquímica del hiperandrogenismo.
Deben excluirse otros trastornos con características clínicas similares al SOP, como la enfermedad tiroidea, la hiperprolactinemia y la hiperplasia suprarrenal congénita no clásica.
Androgen disorders. (EN)
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